Distancia

Les separa la distancia. Estuvieron tan lejos y a la vez tan cerca en un abrazo con un sólo latido. Maldita distancia y maldita pandemia, se dice hacie sus adentros mientras intenta recordar el café de sus ojos brillosos y la sonrisa tenue en el rostro de aquel extraño que ha puesto su mundo de cabeza. No queda más que crear un ambiente de cercanía por medio de mensajes pero es tan difícil se dice. Hace falta la cercanía de su voz, el cantadito diferente de su acento y por supuesto la calidez de sus brazos. Decidieron dejarlo fluir pero a ella el lanzarse en esa aventura le provoca cierta ansiedad y desea salir corriendo.

Recuerda con amor ese primer abrazo en una noche cercana al ocaso del año y lo bien que se sintió. Se sintió como si se conocieran de algún otro lugar, en algún otro momento. De a pocos, recuerda su olor, recuerda la sensación eléctrica que la recorrió en ese primer encuentro. Hablaron de todo y de nada en un espacio de dos horas aproximadamente y ella no quería que ese momento acabara. Sentía un deseo fuerte de tomar su mano y besarle suavemente, de alguna forma dejar una huella aunque fuera pequeñita en el pasaporte de su corazón. Lo deseaba, como desean los niños a los dulces.

Esperó que de alguna manera esa sensación cediera y no deseara nada más con su nuevo extraño favorito pero más bien esperaba con ansias su retorno aunque fuera solamente un par de horas o días en los que pudiera acompañarle. Soñaba algunas veces con su rostro, con su cuerpo, con todo él. El ansiado día llegó dos meses después y el chispazo nuevamente encendió el calor de su cuerpo y su corazón.

El brillo de esos ojos cafés era tal y como lo recordaba. Una mirada intensa, curiosa y penetrante como el olor del café por las mañanas. Lo tosco de sus manos contrastaba con la delicadeza de las de ella y se entrelazaban suavemente una con la otra. Se sentía como si su historia hubiera comenzado hace mucho tiempo atrás y no fueran un par de extraños que recién se veían por segunda vez. Su cuerpo sentía sed del cuerpo de él, sus labios querían beberse los de él y calmar esa sed que había despertado meses atrás bajo la luz amarilla de aquel restaurante.

No estaba acostumbrada a esa sensación. Ella era más bien distante, pero esta vez no podía contenerse y quería absorber cada segundo a su lado, estar lo más presente posible, sentir lo más que pudiera pues no sabía cuándo se volverían a ver. Le dijo te quiero mirándolo al universo de sus ojos oscuros mientras le tomaba de la mano y lo selló con un beso cariñoso asumiendo que sus ojos se desbordaban de afecto y toda ella estaba envuelta en una nube de cariño. La magia de los latidos de ambos se acompañaban mientras su cabeza reposaba sobre su pecho con ls manos entrelazadas. Esos momentos se sintieron como horas y esas horas como más tiempo del que en realidad era.

Durante varios días intentó olvidarle, pero la sensación no se alejaba de ella. La calidez, las cosquillas en su pecho, las mariposas en su estómago. Sólo dos veces se había sentido así , sin embargo seguía aplazando la conversación pues no se sentía lista. Por supuesto que hubo algo especial en esos momentos juntos, era innegable pero era aterrador. La distancia los separa de lo ideal y todo se convierte en más complejo una vez que la distancia lo toca. La magia comienza a desaparecer de a pocos y los latidos dejan de hacer tanto eco en la soledad del interior.

Aún en medio de la distancia le piensa y de alguna forma desea que los planes de la boda en Turquía sean ciertos por más bobo que pueda sonar y desea entrelazar sus manos de nuevo, volver a ver esos ojos cafés y ver cómo se transforma lo soso en dulce de nuevo. Lo extraña como extraña ella: a borbotones, de la misma forma en la que quiere. Decide confiar, decide estar ahí y dejarlo fluir. Lo que es para vos, ni aunque te quites, le dijo su madre al ver sus ojos brillantes luego de verlo. “Espero que la distancia no nos separe, sino que nos una”.

Ecos

Como un cristal, se recarga en el mar. La brisa salina le besa el cabello y el sol la piel. Hace tiempo no se sentía tan libre, tan salvaje, tan ella y así, descalza, despeinada, llena de arena y lodo hasta las rodillas. Se alegra de haber tomado la decisión de irse sola a la playa. La playa, su lugar especial para sentir y pensar. Esta vez va hecha mil nudos y de a pocos el mar va desenrrollándola, limpiándola, peinando un poco ese interior. La ciudad y estos últimos meses la habían tenido en mil enredos y no había podido volver a sentir o pensar con tranquilidad. Su rostro refleja el cambio en ella con el agua del mar, la naturaleza vibrante, el calor y esa humedad salada que la envuelve. Valiente, tomó la decisión de irse aunque fuera un par de días antes de que se acabara el año, como un salto de fe para comenzar con las vibras correctas el nuevo año.

Está tan llena de amor que se rebalsa y se le cuela por los dedos de las manos, de los pies, por el pelo, por la sonrisa cálida que sostiene mientras su rostro mira hacia el sol y flota en el mar con una confianza total. Se mece suavemente como una hoja de almendro de playa en las olas, sonriendo, en calma y agradeciendo mil y un veces las experiencias vividas en el año. De a pocos se siente florecer en el agua, se siente liviana, completa, tranquila, como si hubiese vuelto a su elemento favorito. Se vuelve una con el agua, se siente valiente, se siente comprendida, perfectamente imperfecta y se recarga a borbotones con ese movimiento suave del oleaje.

Se enamora tan fuerte y tan frágil del escenario que la rodea. Los ecos de su amor retumban en el azul del cielo y del mar, del verde de la vegetación, del sonido de las olas que rompen en la costa. Así es como debe sentirse el amor, se dice a sí misma. Tan pleno, tan completo, tan fuerte, de una manera en la que al sumergirse en él no se sienta ni duda, ni dolor, ni inestabilidad, sino una alegría que comience en los dedos de los pies y acabe en la coronilla como una olita que empieza suave y termina fuerte. Cuánto amor se puede sentir? Se pregunta mientras camina descalza en la jungla y del todo se sumerge en la exhuberante naturaleza. Sus pies son uno con la Tierra y se funden en un abrazo durante esos dos días que estuvo lejos de la ciudad. Con los piecillos llenos de arena y barro, el cuerpo salado y sintiéndose como el solcito que le calentaba los huesos cansados por tanto trajín.

Por fin se siente lista para tener esa conversación con aquella persona que ha dejado pequeñas olas haciendo eco en ella, como el eco de las olas turquesa rompiendo en el mirador de Manzanillo. Las olas cantan, como cantó su corazón en el primer momento en el que se fundió en aquel abrazo con aquel extraño. Le parece un poco irracional el hecho de que su corazón se ilumine y cante por alguien a quien sólo ha visto un par de veces y que a su vez se encuentra tan cerca y tan lejos. Aún no sabe si lo que quiere es su idealización, el recuerdo, la sensación o si realmente es a esta persona a la que quiere. Contra todo pronóstico, su amor profundo por la playa y la naturaleza se extiende a sus conversaciones y es un poco más abierta, dulce como la miel y delicada a la hora de expresarse.

Olvida un poco el tema de su ser querido y extraño, abandona un poco la idea y vuelve al presente. Se sabe amada, cuidada y sostenida después de un año que la puso a prueba en más de un sentido y que la enseñó a vivir un poco más en el día a día con metas cambiantes que el fijarse metas estables que no podía cumplir con los obstáculos que se le iban presentando. Desde un lugar de amor se despide del año que tanto le hizo crecer entre los ecos de todo: soledad, dolor, alegría, amor, olas, compañía y aventuras que no pensó que viviría.

Antes de que acabe el año, recuerda la perdida que se dio para llegar a la playa Pablo Mena, de la embarrialada que se pegó, que se cayó y quedó cubierta de lodo, pero al ver esa pequeña playa, todo valió la pena. Así se sintió el año, se dijo a sí misma mientras abrazaba a sus seres queridos, como un camino difícil, perdida a ratos, con los pies adoloridos a ratos por no estar acostumbrada al terreno, por un corazón mallugado, pero al final todo valió la pena por encontrarse y abrazarse nuevo, por saberse llena de sol, llena de amor. Amar es así, un camino difícil pero dulce, se dice a sí misma mientras estalla la pólvora y los perros ladran. El año la encuentra así: dulce, abierta, amorosa, consciente y desde su lugar, manda las mejores vibras al universo, de forma que haga eco y resuene en todos los corazones de la humanidad.

Como su piedra favorita el ópalo, se recargó. Espera que esa “gasolina” le rinda todo el año y que su corazón sea lo suficientemente paciente, amoroso y fuerte para recibir lo que venga. Como ecos del oleaje escucha el palpitar de su corazón antes de irse a dormir. Retumba dentro de sí y le recuerda lo viva que está.

Como melcocha

Me gusta lo tosco de tus manos,

tomando suavemente las mías.

Como melcocha dulce entrelazados.

Como melcocha, el café meloso de tus ojos,

Me estremece como un café bien fuerte

Y poco a poco de mis miedos yo me despojo.

Como melcocha, la dulzura pura de tus abrazos,

cual chocolate caliente me reconforta de a pocos

y se disuelve cual azúcar en el agua en mis brazos.

Como melcocha, el sabor dulce de tus besos

Se pega a mis mejillas, a mi cabello y a mis labios.

Y me pongo roja cual fruto de frambueso.

Como melcocha, el olor pegajoso de tu cuerpo

Deja huella en mi olfato y se abre paso en mi cerebro,

se va impregnando de pocos en mis recuerdos.

Como melcocha, sabe a dulce el momento

A cariño, a abundancia, a risas cómplices.

Se siente como si nos eleváramos del pavimento.

Como melcocha, así decido que sea el recuerdo,

Suave, dulce, pegajoso, algo de veras memorable.

Para guardarlo con cariño en mi corazón amable.

Y si todo sale bien?

Se sienta en el pis o de su cuarto, con papel y lápiz en mano para ponerse a dibujar. Suena de fondo “A brief interlude” de Andrew Bayer y se propone sólo por esta noche dejar de pensar qué pasaría si las cosas salieran mal. Se da la oportunidad de soñar despierta y sentir que todo puede salir bien de una forma u otra. Casi siempre suele pensar más en tonos más oscuros que claros y ser un poco más pesimista de lo que debería pero la música la inspira y dibuja garabatos con una sonrisa a medias en el rostros llena de esperanza.

Y si todo sale bien?- se dice a sí misma mientras garabatea. Se imagina a sí misma yendo a miles de lugares diferentes, conociendo muchas personas, culturas, sabores, olores, sonidos, haciendo espacio en su cerebro para crecer a pesar de lo difícil que hay sido el camino. Se imagina a sí misma caminando bajo una lluvia de hojas naranjas en otoño y aprendiendo a amar el frío, a estar lejos de casa por una vez y empezar casi de cero en otro lugar. Se enamora de la idea de estudiar las maestrías de sus sueños, de crecer en los ámbitos que ama, de cumplir todo lo que algún día se propuso. Se vuelve a imaginar en aquella plaza de las personas danzando en la fuente y su corazón da pequeños saltitos de felicidad. No tiene que ser ya, pero puede llegar a ser, se dice a sí misma mientras sigue imaginando cómo sería si todo sale bien.

Si todo sale bien, su trabajo final de graduación sería algo que le apasione tanto como le apasionó cursar su carrera. Se ha preguntado miles de veces qué le gustaría ser si no fuera lo que estudió y no encuentra otra cosa todavía que le guste más. Siente que es es su propósito y que de alguna forma, todo en su camino ha hecho que llegue a este momento en el que está. Ha costado llegar y falta camino empinado por recorrer, pero, y si todo sale bien?

Y si todo saliera bien con el extraño que de cierta forma robó un trozo de su corazón? No necesariamente las historias siempre tienen que acabar mal. Quizás pueda ser un buen recuerdo o un buen amigo o una sorpresa inesperada. Por ahora no puede sentir más que la pequeña semilla de cariño ir creciendo en cada amanecer. A veces imagina cómo serían las cosas con este extraño. Lentamente se hace la imagen de caminar tomados de la mano en alguna playa y nada más conservar el recuerdo de su sonrisa, del tono de su voz y la calidez de su abrazo. Debe admitir que le extraña y sonríe un poco al pensar en estas posibilidades en vez del terror e inestabilidad que generalmente le provocan este tipo de situaciones.

En serio, qué pasa si todo sale bien? Quizás esta es la óptica que ha estado buscando en medio de la tormenta de estas semanas. No siempre todo va a salir bien, pero y si así lo fuera? Esta perspectiva no haría que la vida fuera un poco más liviana? No haría que se sintiera más capaz, más estable, más valiente y agradecida por las cosas que tiene, tuvo y tendrá? Tal vez va siendo hora de cambiar el qué pasa si todo sale mal por esta otra frase y lanzarse muchas más veces al vacío que se llama vivir. De a pocos los garabatos comienzan a tener sentido y su vida también.

De nuevo

Últimamente hay muchos de nuevo es este parque de diversiones de mi vida. De nuevo estoy llena de emociones y quizás hasta un poco de sueños y optimismo. Han sido semanas tormentosas, a las que aún no logro acomodarme a pesar de que llevo años en la misma ciclicidad. Cíclica, cambiante, diferente, son mis palabras preferidas para reemplazar lo que usualmente se llaman inestabilidad. De nuevo vuelvo a respirar con un poco más de calma, sin miedo a ahogarme en un mar de oscuridad y me gusta tener los ojos abiertos, soñar despierta y a veces simplemente existir. De nuevo veo la vida con colores más alegres y con la chispa en los ojos que me caracteriza. Todo se va sintiendo como antes de a pocos. De a pocos va brillando el sol en mi cielo, me va calentando el alma y aparece la gratitud.

De nuevo brotan las naranjas en mi jardín y las plantas del mismo se llenan de flores por la lluvia que ha caído en estos días. De nuevo, tal como ellos, voy dando algunos frutos con esfuerzo y con la tormenta interna que recién va pasando. Me siento y escribo, con la cabeza hecha un colocho porque hay tanto que quiero decir y a la vez no sé cómo decirlo. De nuevo se abren las puertas de mi corazón y dejan entrar la calidez de un nuevo amanecer, de un abrazo sereno y las palabras van fluyendo a veces sí, a veces no para expresar un poco de todo lo que ha sucedido.

Tan bonita

¡Qué bonita te ves! Mirarte bailando en tu cuarto a solas con la música a todo volumen con una sonrisa de oreja a oreja es todo un espectáculo. Te has acostumbrado tanto a tu propia compañía que ahora te disfrutas aunque el camino no te haya sido fácil. Y así deberían empezar todas las historias de amor, viéndote al espejo y descubriendo en él al amor de tu vida antes de querer abrirte al mundo exterior y buscando en él lo que ya llevas dentro. Me encanta verte caminando y cantando a la vez o verte cantar en las clases de spinning, mientras hacés ejercicio, cocinás o en donde sea. Me gusta verte siendo valiente, a pesar de que te tiemblen las manos del miedo, te lanzás al agua y tratás de confiar. ¡Cómo has crecido en espacio de dos años! Aunque hayás pasado por mil cambios que tal vez no te gustaron tanto, estás hermosa. Por dentro ha habido una remodelación total donde has aprendido a quererte, a gustarte, a disfrutarte, al punto que ya casi no sentís la soledad.

Qué belleza verte abrirte de nuevo al mundo siendo vulnerable de nuevo aunque te aterra que te rompan el corazón de nuevo o chocar con pared al mostrar tus sentimientos pero te estás dejando llevar. Tu piel parece florecer con cada día que pasa, pues tenés todo a flor de piel. Me alegra tanto que ya no lo veás como algo malo, sino que es parte de vos y que ahora te sonrías a vos misma. Me encanta verte con los pies en la Tierra y a la vez sepás cuándo despegar un poco tus pensamientos y deshacerte en las nubes de dulzura y suavidad que te conforman. Qué linda te ves arreglándote para vos misma, superándote, haciendo las cosas pasito a paso por más que sintás que no vas a poder.

Qué bonito ser vos, qué agradable volver a casa, qué alegría me da haber encarnado en este cuerpo que me permite sentir tantas cosas. Tan bonita que te vez haciendo que el mundo valga la alegría.

Seis años

Hace un tiempo me preguntaste si alguna vez escribí sobre vos y realmente no supe qué contestarte. Usualmente escribo sobre las personas o situaciones que me marcan para bien o para mal y vos me marcaste de alguna forma hace seis años. En aquel entonces no podía escribir sobre vos. No podía demostrar lo que sentía, lo bueno ni lo malo o el dolor que vino con el dejarte ir en aquel momento aunque fuera lo mejor.

En aquel momento fuiste aquella persona en la que se piensa al final del día o la primera que viene a la mente cuando algo importante pasaba. Aquella persona a la cual quería tomar de la mano y hacer fuertes de almohadas para pasar horas hablando. Pasó que mi corazón echó raíces en el tuyo y de un pronto a otro tuve que cortarlas de un sólo. Sentía por vos algo tan grande, algo tan limpio, algo tan profundo. Quisiera haber podido decirte todo esto en aquel momento, quisiera haberte susurrado al oído lo que significabas para mí, haberte abrazado más fuerte, haberte hecho sonreír más a menudo y tal vez, haberte escuchado aquella última vez. Me hubiera gustado que supieras que tus ojos eran mi debilidad, que tus brazos eran un lugar seguro y que el mundo se sentía menos pesado a tu lado.

Seis años después, nos hemos vuelto a encontrar por casualidades de la vida y acá estoy, con el corazón burbujeante, a la expectativa de ver cómo será verte de nuevo, si voy a reconocerte, cómo será la cosa. Trato de no ir predispuesta, porque en seis años muchas cosas cambian. Vos cambiaste y yo cambié, pasamos por tantas experiencias que nos han hecho mirar la vida diferente y a la vez nos han reforzado lo que somos y lo que no. En estas semanas de reencuentro, he recordad por qué te quería tantísimo, por qué llenabas mi corazón de alegría y por qué el mundo era un mejor lugar con vos en él. Tanto tiempo ha pasado y de cierta forma todavía recuerdo tu forma de mirarme, tu manera de reír, pequeñísimos detalles que a cualquier persona se le hubieran pasado por alto pero a mí no.

Has ido abriendo mi cerrado corazón y con ello has ido sacando a relucir la calidez que todavía habita en él. Despertaste la llamita que estaba apagada por tantas decepciones y me recordaste que todavía hay gente en el mundo que ve más allá de su nariz. Me fui encariñando con vos despacito, como cuando la luz empieza a colarse entre las hojas o como transcurren los minutos al atardecer. Conforma pasan los días, siento que el vínculo crece y sólo deseo hacer lo que siempre me prometo no hacer: estallar de amor. Quiero ser con vos todo lo gentil que pueda, genuina, quiero ser yo y que en mí podás encontar un espacio seguro donde podás habitar. Mi corazón se ha remodelado muchas veces durante estos años y quiero que lo conozcas nuevamente.

Quizás no hemos cambiado tanto me dije de camino y esperaba poder reconocerte a primera vista. Cuando te vi, creo que mi corazón reaccionó primero que todo lo demás y sólo pude reaccionar a abrazarte como hace años no lo hacía con un pequeño sonido de felicidad. La verdad seguís muy parecida a como te recuerdo y de inmediato supe que eras vos. Reírnos del chasco con el innombrable fue la forma de romper el hielo, porque claro, la vida es así de vez en cuando y te hace una broma cósmica cuando justo ya estás nerviosa por otras cosas. Hablar con vos fue tan sencillo, como si el tiempo no hubiera pasado, con esa complicidad que siempre hemos tenido y esa facilidad para conectar. Cuando al fin pude verte de nuevo a los ojos, lo supe. Por más que hubiera tratado de frenarlo todo, siempre hay una pequeña porción que logra colarse entre los dedos del alma y sale a relucir.

Quisiera que pudieras estar un par de segundos desde mi perspectiva y te vieras como yo te veo. Tal vez así verías lo increíble que sos y que el paso del tiempo no ha logrado borrar tu huella de mi memoria. Unos cuantos segundos en mi corazón te bastarían para sentir una vez más en un ambiente controlado y te dieras cuenta de las pequeñas erupciones que provocas en el volcancito de mi corazón. Estoy disfrutando lo que siento, a pesar de que sé que todo esto es bajo mi propio riesgo, pero como dice una canción que una vez escuché: los corazones siempre tienden a sanar. Sería muy tonto no sentirlo y aniquilarlo antes de poder siquiera reaccionar.

Te observo con el brillo del sol del atardecer y ahí mismo sé que el mismo calor de hace unos años vuelve a apoderarse de mí y a llenarme de esa sensación especial que hace que mi corazón se acelere y mis mejillas se sonrojen. Esa que hace que te vea con ojos de cachorro y que nada más quiera observarte en silencio, agradeciendo que de alguna forma sigas aquí. No tengo una forma de describir bien lo que llegué a sentir en ese momento. La forma en la que el sol acariciaba tu piel, te resaltaba los ojos y simplemente quería guardar ese momento para siempre en mi memoria. Tantas cosas pasaron por mi mente y me hubiera gustado que pudieras haberlas escuchado todas, quisiera que hubieras escuchado mi corazón acelerado y el cambio en mi respiración. Volví a sentir lo que hace mucho tiempo no me sentía capaz de sentir y sentí sin miedo. Quise que supieras lo importante, valiosa y especial que sos, quise que te enamoraras de vos misma, quise por un momento fugaz poder llenarte de todo mi cariño.

Me encanta poder grabar de cierta forma con mi memoria los pequeños detalles que te hacen vos, como cuando cantás o bailás con tu música, tus gestos, tu sonrisa, cuando de a poquitos de abrís y derretís en un abrazo. Me gusta estar cerca tuyo, sos de esas personas que no importa cuál sea su papel en tu vida, las querés ahí cerquita. Ahora si me preguntas si he escrito algo sobre vos, acá está en una breve pincelada la locura que causás en mí y esa sensación de estar de nuevo abierta, despierta, dispuesta a dar y recibir, a navegar la incertidumbre y a crecer. No sé en qué rayos pare todo esto, pero sé que te quiero a vos en mi vida con esa luz tan especial que me recuerda mi camino por andar. Como te dije en uno de mis abrazos: te extrañé. Hay personas que se sienten como el solcito de la mañana y vos sos una de ellas. Tus ojos verdes siguen siendo una de mis pequeñas debilidades y de momento eso está bien.

Seis años después y aquí estamos, otra vez.

Corazón

Me he vuelto a abrir de alguna forma, parcialmente pero aquí estoy. Con el corazón brillante, burbujeante con su caractrística luz brotando a borbotones. Mi corazón recubierto de una capa permeable, se deja ver. Nunca he sabido reconocer la diferencia entre la amabilidad y el coqueteo pero de alguna forma mi corazón recibe y se vuelve más gentil, amable y se vuelve coqueto. De cierta forma no ve cuerpos, sino almas y les sonríe. De cierta forma ha vuelto a tomar protagonismo en mí con su fuerza característica. Me vuelve más suave, más cálida y tierna, hace que se caiga la coraza que tiendo a llevar encima y me hace vulnerable. Su energía me recorre como agua fresca, que me limpia y me oxigena, me hace querer volver a escribir, sonreír y sentir. Viene como siempre a recordarme mi habilidad para sentir.

Corazoncillo coqueto que se ilumina cuando alguien dice mi nombre con cariño, cuando de alguna forma otro corazón trata de aproximarse de forma agradable y se van conectando, cuando se siente libre y cuando ama también. Mi tamborcito cantor que se ha encargado de sacarme de tantas y de meterme en unos cuántos embrollos también. Me gusta sentirte de nuevo tan vivo, tan fuerte, tan abierto. Siento que tu canción recorre mis venas de nuevo, que has reinstalado el brillo en mis ojos y vemos el mundo de forma diferente una vez más.

Querido corazón, nunca dejes de brillar, aunque sea de a poquitos. No te endurezcas con los embates de la vida, ni te enfríes jamás. Nunca dejes de cantar tu canción especial, ni te dejes de emocionar cuando veas la chispa brillar en los ojos de alguien más. Llévame a tener aventuras, lléname de tu luz, haz del mundo siempre un lugar más hermoso para vivir. Manifiéstate siempre en mis abrazos, en mi sonrisa, en el brillo de mis ojos y en mi forma particular de amar. Corazoncito coqueto, sé siempre valiente y guíame por el mundo y más allá. Querido corazón, gracias por siempre sobrevivir y ser hermoso sin importar las veces que nos rompamos. Haz que tu presencia siempre se haga notar aquí dentro de mí, como desde antes de nacer.

Almost Home

“The way out is the way in, just rearrange the things you know.“-Above and Beyond feat Justine Suissa.

There is a way of feeling almost home after so long. It feels like waking up once more after being asleep for a long time, a little fire building up in the belly and moving up, heating the heart once again. The whole place starts to light up with the memory of who you are. The waves of the past months are still there, rumbling, reminding me what I am able to navigate and who I am. I have learned to navigate so many storms and floods within, that the feeling of being almost home is as comfortable as it gets. During these past months I have grown, I have built a lot of courage and learnt how to treat myself with kindness. Somehow the way out was the way in again, of remembering myself and realizing that I never lost myself, I was just focused on surviving and navigating the storm I was presented with.

There´s been a whirlwind of change during these past months. It was somehow a dark period but life has its ways of helping you out and taking you back to the right track. I missed the feeling of being home with myself for a long time, but now I feel as if in some way I never left. It feels like a refreshing stream of water has washed away the pain and as if some kind of magic has reignited the fire in my belly all the way up to my heart. I was closed up for so long, that I couldn’t remember how being open feels like. It feels raw, emotional and sometimes it is very frightening, but it is time to be myself once again. I have a lot coming my way, but this time I feel I can do it. I have started remembering where I came from and rearranging my everything to figure out where I am going.

I am almost home and I am able to feel again. I no longer feel trapped inside my thoughts nor feel like I am drowning with no possibility of swimming back up. I do remember now that I am light, that I am love and that I make the world a better place by somehow singing the song in my heart in hopes that the world and beyond will be able to listen to it. I am back to making everyday a little warmer, a little brighter. There’s a long way back home, but I am almost there.

Today

Today, there’s a weird sensation within me. I feel trapped, stuck, restricted and many other words that can just paint the imaginary picture of drowning in a cage of darkness, if that makes any sense. I wish I knew how to come back home, how to recognize the image in the mirror and how to put a meaning in my laughter once more. Today I need me, but not the me I am at the moment. I miss the me who would go out on rainy days to the mountain to read or that went by herself to the beach. I miss myself so much, I no longer know who I am in this pandemic. I don’t know my body, I don’t recognize my mind, it’s almost as if the person I knew has vanished into some sort of vortex and I am unable to bring me back.

I need me so badly today. I miss my strength, the way I could face anything and make it work by being fearless. I miss the way I used to own and live in my body. How I used myself as an instrument to bring light into the world and the way I used to transform suffering into beauty in this past years. I wish I could just find a way of bringing me back in some other ways I can survive during this pandemic. Ways where I can help myself in the process of transforming my body without the intense feelings of hatred towards this vase I’ve been given, without the feeling of restriction, without having to do the math to check if I can eat something or not, without the guilt of being sick and not being able to train.

Dear me that I used to know. Lively, lovely, sparkly me, please show yourself around this new kind of devastated home that we now own. I don’t know for how long I’ll be able to hold myself together without my essence, without my kindness. I don’t know how or who to be in this upside down world. I no longer know who I am. I am not sure what I like and what I don’t and what will I become. I wish I could just float inside my safe spot for a while, to catch my breath and learn to recognize myself once more, from the inside. I wish I could learn to go back to the garden inside and take good care of it and also to visit my jungle, the wildest side of me.

Today I need a soft place to land, a familiar face, somewhere where I can rest, a place called home. I need to remember who I am and the song that my heart sings. Today I need me more than ever, I’ve never felt so alone or maybe I have at some other time, in a smaller version of myself. I wish I could just protect myself and just wrap myself in a beam of warm, white light for a while. Today, only for today I will try once more.

Rainy season and empty canvas

It’s been a rough couple of months. Everything has changed and yet everything remains the same. Every day is a copy of the other, but still everything has moved inside, outside, everywhere. Nothing is what I thought I knew, the world as we knew it is shifting. I don’t know exactly if it is for a greater good, an awakening of consciousness or if we are going backwards. All I know is in the stillness, everything shattered into a million pieces and rearranged itself but somehow it manages to look the same every day.

The rainy season has just begun, the clothes are taking longer to dry and the drops echo in the background every day after 12pm approximately. With the seasons, I change. I have started a process that I can´t remember when or how it ignited itself in me. I think/feel it has to do with everything that is changing on the outside as well and the time that I’ve had to spend on my own. I had never been so much on my own, I have always been surrounded by the voices of others who have planted their hopes, views and dreams into me. I am a puzzle made up of small pieces of others and myself, a knitted pattern of experiences here and there and a growing spiral. Though many times I do feel that more than a growing spiral it becomes a downward one that spins and spins and doesn’t let me sleep.

As I stated when I began writing, it’s been rough, like a rocky road or an abandoned trail. I had promised myself to be closer and kinder to myself, but in the past and in the now, I have a tough time getting to know myself and learning to love the human shaped vessel that the Universe gave to me in this life. During the pandemic, I gained a lot of weight. My clothes don’t fit, my image has changed and what or who I see in the mirror is not someone I am familiar with. The process of weight loss is hard. It’s an exercise of patience, self-love and discipline. Unfortunately, I am not really good with patience and my relationship with self-love is kind of…unsteady. It takes time and a lot of effort to get to the goal: managing your meals, not blaming yourself everyday, stopping the guilt, removing the veil of hate with which you see yourself in the mirror and being able to squeeze some exercise here and there. I’ve found out that the hardest part is all in your mind. The toughest thing is to accept yourself each step of the way and being grateful for being at that stage.

Like the rainy season, it can get cloudy and rainy on my mind. For those of you unfamiliar with me, I have bipolar type 2. Maybe one day I’ll talk about it more extensively, but as of today, I just want to put it there, like a pin on a bulletin board that is full of nonsense and at the same everything put together makes sense. I am just coming out of being under the weather recently. I went through a rough patch of depression and I am still feeling its waves coming through. Sometimes they are like gigantic waves and sometimes it feels just like ripples from a stone coming back. Depression really takes a toll on you, it changes you. It doesn’t matter what started it, you’re not coming back the same person after fighting or cuddling everyday your own demons sometimes all day long and sometimes just before you go to bed. This time, it made me wonder which dreams are mine and where do I want to go as opposed to what has been planted in me and somehow I just let it grow into me.

I may not be making a lot of sense at this point or maybe I am. But at this moment I just feel lost. I no longer recognize a lot from myself, nor do I remember who I was before all this happened. I don’t have a specific type of person I’d like to share my life with, I don’t even know if I want to share my life with someone anymore. I don’t know if I’d like to continue with my current degree or go back to my past degree and finally finish it and get my Master’s degree. I don’t know what I like and what I don’t. At this point I feel empty, like an empty canvas, ready to get a masterpiece painted on but that the artist has no clue where to start. I am both the canvas and the artist or the rock and the sculptor. Somehow I have already started sculpting myself into someone or something different but nothing is what it seems and I am just here, floating in the vastness of space.

I hope to become that masterpiece, to find the way back, to listen once more to the song that is hidden in every heartbeat, in every bat of an eye, in every breath. I am lost, yet hopeful, since this is the time where I can paint something new, experience with different colors and contrasts. I am just, trying to know myself better, to bond with me, to get to know what this vessel is capable of and at the same time I just wonder when will I be able to put the fighting gloves down and just hug myself again. I am learning through a period of deep uncertainty. Everything has changed, everything is dark and at the same time there is light everywhere that blinds me. I am a mix of raw emotions and naked skin staring back. I no longer know. I am just here in the middle of the rainy season. As I listen to the drops patter on the roof, my thoughts do the same in my mind. I remember now that my plants get to grow in different ways with the rain and maybe, just maybe the seeds I have been planting myself in me will be able to reveal themselves and grow. I want to grow my confidence and the love for myself since I am just the Universe experiencing itself. I want to grow out of this confusion, I want, I will and I will weather the rainy season inside.

De piedritas y sueños

Me gustaría poder ser honesta con vos, poder hablarte un poco más sobre mí sin que se corte la conversación, sin frenos, sin largas horas sin responder. Algo de vos ha capturado mi atención y quiero desenvolverme un poco más. Te llamo con mi pensamiento, con mis deseos y de vez en cuando te sueño. No nos hemos visto en años quizás pero por alguna razón he vuelto aquí, al inicio donde siempre me digo que no quiero volver. Volver a los ojos ilusionados, al corazón que late más fuerte, volver a las falsas ilusiones que se desgastan con el tiempo y que se erosionan como el mar erosiona las piedras.

Ahora que menciono las piedras, en mi reciente paseo a la playa estuviste algo presente. De cierta forma quise que estuvieras ahí un segundo a mi lado y pensé ofrecerte una salida, pero veo que esto será como casi siempre: no correspondido. De pronto una piedrita se apareció en mi mano en el mar. Va a sonar un poco tonto quizás, pero esa piedra me recordó a vos, quién sabe si por el tono, la forma o qué, pero me hizo recordarte o al menos a la idea que tengo de vos. Creo que eso es lo que me gusta de vos, la idea que tengo. De cierta forma no deseo que te enteres nunca y de cierta otra solamente quiero decírtelo y ver qué pasa.

Has estado prensente en mis últimos tres sueños también. A veces puedo verte físicamente, a veces nada más puedo sentirte, mas sé que estás ahí de una forma u otra. Tu sonrisa me captura, me acelera los latidos y me hace brillar el corazón. No lo sabes aún y no creo que lo vayas a saber. Tal vez te preguntes cómo sé que sos vos en estos sueños donde no te puedo ver, pero es muy simple de explicar, nada más lo sé. Es mi cerebro creando pequeñas trampas y espejismos para hacerme caer una vez más en ese túnel del que salí hace poco más de tres meses atrás. Llegaste justo en ese momento y desde ahí se encendió la llamita, pero ahora por alguna razón ha decidido brillar un poco más.

Ya veremos dónde llega esta historia entre piedritas y sueños, muy probablemente a ninguna parte o tal vez a algún lugar.